Conveniencia de la contratación de un seguro para protegernos del impago de los alquileres.

Analizamos la problemática derivada de la conveniencia de contratar un seguro que nos proteja del impago del alquiler en nuestra propiedad arrendada.

Dado que posiblemente la forma más común de rentabilizar nuestras propiedades inmobiliarias sea dedicarlas al alquiler, y si a pesar de que hayamos hecho una correcta selección del inquilino, no terminamos de fiarnos de su solvencia o si ésta se va a mantener en el tiempo, el seguro de impago de alquileres se configura hoy en día como una herramienta muy útil para proteger nuestro patrimonio de dos maneras: resarciéndonos por un lado del perjuicio económico por la falta de pago por parte del inquilino y por otra por los posibles daños materiales que éste pudiera producir en nuestra propiedad.

 

Varias son las aseguradoras que nos cubren la contingencia del impago, pero las condiciones son muy similares. Debemos tener en cuenta varios aspectos:

  • Comprobar si hay un periodo de carencia tras el inicio de vigencia de la póliza que puede llegar hasta 2 meses.
  • La franquicia, que suele ser el primer mes de incumplimiento, que no va a quedar cubierto por la póliza.
  • El número máximo de meses a cobrar si se produce el incumplimiento. Habitualmente hay dos modalidades: 6 o 12 meses, pero en algún caso puede llegar hasta a los 18 meses.
  • El seguro nos cubrirá hasta que se produzca el desahucio o lanzamiento, siempre que esté dentro del periodo de cobertura de cobro de la rentas del alquiler.
  • Posibilidad de adelanto del cobro de los meses impagados, mes a mes, hasta la presentación de la demanda (arbitral o judicial).
  • Coberturas asociadas a la póliza: estudio de viabilidad del inquilino, asistencia jurídica telefónica, defensa jurídica, daños por actos vandálicos, reparaciones urgentes, reclamación por daños y perjuicios...

Por último señalar que aunque no es necesario que la contratación de la póliza se haga al comienzo del periodo de alquiler acordado con el arrendantario, si es recomendable, ya que el estudio de viabilidad del arrendatario es necesario para formalizar la misma y una vez el periodo de alquiler iniciado el recabar los datos económicos actuales del inquilino puede suponer una incomodidad para ambas partes.

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