Renunciar a una herencia por no poder asumir los herederos las deudas del fallecido o las cuotas de los impuestos asociados

Hay casos en que es más conveniente renunciar a la herencia porque no compensa asumir la deuda del causante, o bien la cuota del Impuesto de Sucesiones y Donaciones es tan elevada que nos obligaría a malvender los bienes heredados para pagar dicho impuesto; a esto hay que añadir el pago del Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, la llamada plusvalía municipal que también puede llegar a ser un importe importante

En el caso de herencias, si el grado de parentesco con el causante es distinto del de primer o segundo grado (descendientes y ascendientes), no podremos disfrutar de las bonificaciones que tienen establecidas las comunidades autónomas. La cuota tributaria se puede incrementar hasta un 240% (para el caso extremo de extraños y patrimonio preexistente superior a 4.021.000 euros); y para un caso habitual de parentesco grado III (hermanos o sobrinos) y patrimonio inferior a 403.000 euros, la cuota tributaria se incrementaría en un 159%.

La renuncia deber ser pura y simple, y para que cause efecto se debe elevar a escritura pública.

No se puede renunciar en favor de otros, porque nacen dos obligaciones tributarias: por la sucesión como si aceptara la herencia por parte del que renuncia y por la donación por parte del que acepta la herencia renunciada en favor suyo.

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